Colaboraciones

La última temporada de Love deja el drama para volverse complaciente

Si estás leyendo este artículo es porque ya viste Love y sabes exactamente lo que sucedió, sin embargo hay gente que entra por morbo y por lo tanto está aquí bajo su propio riesgo así que no digan que no les advertimos lo que iba a suceder.

Cuando la serie Love de Judd Apatow llegó a Netflix todos sabíamos lo que veríamos; otra serie de amor inmaduro en el que la chica bonita/con pedos mentales andaría con el ñoño bien intencionado que estaba igual de jodido que ella pero lo aparentaba mejor, sin embargo eso no fue así y durante dos temporadas vimos a Mickey y Gus pasar de un “somos un free”, a “fuck buddies” a “háblame en un año en lo que estoy mejor” hasta llegar al “somos oficialmente una pareja”.

Ahora llega esta última temporada y cuyo slogan fue “Will They? y en el que intentaban sembrarnos la duda sobre si estas personalidades tan contrarias podrían acoplarse en algún momento y poder estar juntos durante toda la vida y la respuesta es sí, pero el resultado final nunca fue lo divertido de la serie sino el camino a esta ya que siempre existió el drama, la falta de comunicación que provocaba malos entendidos y que al último regresaba para patearles el trasero, siempre existió el miedo a perder al otro y que se ocultaran cosas para no herirlo y por eso Love era tan ingeniosa y divertida, porque era un reflejo de las parejas en la realidad.

Pero esta última temporada perdió todo ese misticismo, perdió toda esa diversión y es que desde el inicio vemos a esta pareja establecida, si, con algunos problemas tontos como “ay Gus no me dijo que estaba comprometido y su ex quiere cogérselo”, pero lo resuelven en 5 minutos, y los problemas son pequeñeces que nunca terminan de crear un conflicto, alguna riña, algún celo ocasional, alguna recaía de minutos, probablemente lo más fuerte se viene cuando Mickey conoce a los padres de Gus y descubre todo sobre sus problemas de ira, pero como dije, nada que ponga en peligro y sintamos que el amor se va, esta es complaciente y bastante vacía, perfecta para poner felices a aquellos enamorados que buscaban el final perfecto para poder decir “es que el amor puede resolver todo”.

No me malinterpreten, todos sabemos que la decisión de terminar la serie así fue de Netflix ya que informó desde el año pasado que esta sería la temporada final, sin embargo también es una excusa muy mala no dejar un final abierto en el que cada quien sacará sus conclusiones o que tal si mejor dejaban todo en suspenso como el grandioso final de la primer temporada, chance estamos pidiendo mucho pero también recordemos que fue esta misma serie que buscó crear un amor no convencional desde el inicio y terminó pecando de lo mismo.

Algo tengo que agradecer y es que Gus y Mickey terminan siendo tan “ya sabemos que pasará” que les da espacio a otros personajes de explotar como Bertie, Randy y el mismo Chris en donde nos hacen darnos cuenta que sus historias podrían hacer un grandioso spinoff y probablemente más divertida que esta última temporada o ¿Acaso el episodio “Happy Birthday Bertie” no los emocionó”? y por cierto, alguien agradézcale a Wilco por ponerle el soundtrack a esta serie.

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