Colaboraciones

Una noche de chicas llena de historias convertidas en canciones

Por: Fabiola Pérez Cortés.

La noche de ayer, en punto de las 21:50 horas, Sabina Odone salió al escenario de Galera. Un nuevo recinto artístico y cultural nacido en la colonia Doctores hace apenas unos meses. “Algo de ti”, fue con lo que la chilena decidió darnos la bienvenida, haciendo evidente la emoción y honor que sentía por ser la encargada de abrir la presentación de Cristina Rosenvinge.

A esta nostálgica y suave canción, le siguieron “Ellos no Cambian” y “Quise ser tu amante”, que forman parte de esta trilogía musical llamada “Una historia de amor.” Con un halo de luces sobre sí, enmarcando su delicado look color azul, cabello al mentón, que combinaba perfectamente con su dulce y transparente pero firme voz, aspecto fresco, aniñado, e inocente, compartió con nosotros un par de melodías más.

Entre ellas pudimos escuchar “Reflejo Natural.” Con esta, Sabina nos dejó claro que deacuerdo a su experiencia de vida… después de morir, queda renacer. Al cabo de unos minutos, y para anunciar la entrada de Cristina al escenario, tuvo lugar un chusco momento en el que por medio del sonido local de Galera, nos hicieron la recomendación siguiente: “Perrea y Baila, pero no brinques. Es zona cero.”

Esto no era más que el vaticinio de que la noche era joven y sería una velada llena de sorpresas e intensidad, dignas de alguien como la española Cristina Rosenvinge, que con 54 años, y una larga carrera como actriz, escritora, compositora y cantante, nos demostró por alrededor de hora y media por qué su público la quiere y valora tanto cada una de las historias convertidas en canciones que compartió ayer con cada uno.

“Niña Animal” fue con lo que Cristina, después de no haber estado 3 años en suelo mexicano, saludó a sus fanáticos, para luego agradecer que por fin ella y su banda estaban aquí, a lo que el público respondió con euforia y felicidad.

“El pretendiente”, y “Pálido” fueron las que siguieron. Antes de escuchar esta última, Cristina nos recordó que este momento de la vida es un buen punto para borrar barreras y fronteras, haciendo alusión a la letra de este track que está incluído en el disco llamado “Mi pequeño Animal”, de cuando en lugar de ser solista, la española formaba parte de “Christina y Los Subterráneos”, allá por 1994.

De pronto la nostalgia y los recuerdos invadieron este escenario que casi toda la noche estuvo iluminado entre colores azules, rojos, blancos y de repente uno que otro fiusha o violeta… entonces era el momento perfecto para escuchar “Jorge y Yo.”

Con la cabellera rubia, esponjada y suelta, que hacía perfecto juego con su blanca piel y labios rojos, y una actitud de alegría inmensa, Cristina nos contaba cómo un diálogo entre padre e hijo bien puede convertirse en algo llamado “Pesa la palabra”, que forma parte de “Un hombre Rubio”, disco que además de estar promocionando, es el culpable de que ella esté aquí después de tanto.

Emocionada y reconociendo que los ahí presentes conocían perfectamente este nuevo material, aprovechó para deleitarnos con “Romance de la Plata”, no sin antes contarnos que esta se inspira en un personaje fanático de García Lorca y Francisco Franco que murió cuando ella era muy joven… su padre. Por años no lo extrañó ni pensó en él, pero de pronto un buen día sintió la necesidad de ir a su tumba y además de visitarle, prometerle que le compondría una canción.

Agradecida y lanzando besos a dos manos, se disponía a interpretar “La Distancia Adecuada”, para luego regresar a los 90’s con “Tú Por Mi”, una canción inspirada en los tiempos en que al irse de casa, llegó a vivir a un lugar en donde cada amigo era un personaje. Para entonces justamente los grupos de amigos, parejas y en general todos los asistentes, bailaban, se abrazaban y dejaban salir con cada nota, su emoción por estar ahí.

“Alguien que Cuide de Mi”, “Ana y Los Pájaros” y “Alguien Tendrá la Culpa”, siguieron en el recital. Por cierto en esta última algo a resaltar es como emula las notas iniciales de “Teardrop”, de Massive Attack.

Ahora era momento de contar una historia sobre cómo los hijos muchas veces no quieren parecerse a los padres, y “La flor entre la vía” no pudo hacerlo de mejor manera. La ironía y el sarcasmo aparecieron en el escenario con “La Muy Puta”, mientras Cristina jugaba con sus manos al viento, destilando sensualidad y comodidad absoluta con lo que estaba logrando esa noche.

Con total seguridad, una “guapa y hermosa” -como le gritaban sus fans para “chulearla”- frente al teclado, estaba a punto de dejarnos escuchar “La tejedora.” A esa le siguió una muy esperada por todos… “Mil Pedazos.” Era impresionante escucharlos entonándola al unísono desde las entrañas, como si la hubieran estado ensayando por semanas guardando la nostalgia necesaria para acompañar su canto. Lanzando un beso al aire Cristina se quitó la guitarra y salió. Su banda siguió tocando sin ella. La gente coreaba “por toda la habitación” donde la canción lo ameritaba, y así con un grito emocionado, contundente y apagándose las luces del escenario, terminó la rola.

Parecía que el emotivo concierto estaba encaminándose al final, por eso al grito de “Cristina, Cristina”, la gente le pedía que volviera al escenario, que no se fuera.

Ella acudió al llamado y volvió. La mejor manera para hacerlo fue con “La Piedra Angular”, cuyas notas acompaban la historia de un hombre torturado, acabado y arrepentido que si pudiera volver atrás, además de hacer las cosas bien, tropezaría con la misma piedra mil veces, dijo Cristina.

Fue entonces cuando todo cobraría sentido. La corbata a rayas, camisa blanca y pantalón negro procurando lucir como hombre, era el look perfecto para contarnos cómo esta canción pensó en dársela a un personaje masculino, pero no, ella era quien debía interpretarla. Además era la tarjeta de presentación perfecta para celebrar el estreno de “Un Hombre Rubio.”

“Mi vida Bajo el Agua”, fue la encargada de cerrar el primero de dos “encores.” Para entonces todo era una fiesta en Galera. El cansancio no pesaba y la vibra buena onda estaba a tope. Nadie se quería ir, al contrario. Le pedían a Cristina que saliera de nuevo, y así sucedió.

“Voy En Un Coche” y “Anoche (El Puñal y la Memoria)” fueron los encargados de cerrar esta descomunal e intensa sesión de emociones, historias, música y sobre todo sensaciones que la española de ascendencia danesa dejó en cada uno de los presentes.

Para ese instante el escenario se había convertido en un carnaval. Cristina dejó subir a todo mundo al escenario. Los invitaba a cantar con ella, como cuando en la fiesta “ya entrados en tragos”, todos cantan en plena madrugada. Al son de un “buenas noches, los quiero”, apenas pudiéndose asomar entre la plenitud y alegría inmensa de los fans que se la “peleaban” para una selfie o tan solo para tenerla cerca, se despidió ahora sí, definitivamente.

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