«Muérete en Casa» es una serie de terror independiente, filmada en la Ciudad de México durante uno de los periodos más inciertos y extraordinarios de los últimos tiempos –el confinamiento total por la pandemia de Covid 19– por los venezolanos Enrique R. Bencomo y Enrique Aranguren, que, por su temática postapocalíptica, nos recuerda a los momentos de incertidumbre que cada persona vivió durante el confinamiento.
El argumento de la serie arranca con una Ciudad de México que se ve amenazada por un extraño virus. Como es de esperarse, algunos se lo toman en serio y otros lo toman a juego, pero un repentino terremoto logra el pánico necesario para causar un contagio masivo. La mayoría abandona la ciudad, pero los que permanecen deben luchar para sobrevivir.
“Solo” despierta encerrado sin entender qué ocurrió durante la noche del terremoto. Al salir se encuentra con una ciudad desolada. Mientras busca respuestas conoce a “Sola”, una joven que mantiene una estricta rutina de aislamiento para sobrevivir. Ambos son acechados por un excéntrico científico que busca sobrevivientes para sus experimentos con la esperanza de poder descubrir la cura del virus.
La serie, que ya cuenta con más de 85 mil visualizaciones en YouTube, consta de seis capítulos cargados de intriga, suspenso y situaciones plagadas de ansiedad y desesperación. Cuenta con varios premios y reconocimientos en festivales de América Latina, Estados Unidos y Europa.
Sobre la serie, Enrique R. Bencomo ha declarado:
“En estos tiempos de encierro y aislamiento decidí aprovechar la situación y la soledad de la ciudad para filmar algo, y qué mejor que hacer una historia de infectados/zombies. Tuve una idea, la discutí con un amigo/vecino y lo que comenzó como una idea estúpida se desarrolló y cogió vuelo. Yo y Enrique Aranguren salimos a las calles desoladas de la Ciudad de México para hacer un intento de 28 días después, I Am Legend, y The Road. Originalmente era un cortometraje pero se convirtió en una serie episódica que nos permitirá contar toda la historia y tener una resolución satisfactoria en seis episodios. Lo interesante de esta serie es que la fuimos desarrollando a medida que iba avanzando. Empecé yo solo con un video de las rejas de mi azotea, siguió conmigo y Enrique Aranguren haciendo experimentos y, ya con el primer capítulo al aire, me escribieron distintas personas para involucrarse. Pensábamos que íbamos a filmarla en dos días pero el rodaje se fue complicando porque se nos iban ocurriendo más ideas y más planos. Eso es el cine: crear, hacer, quejarse, desilusionarse y disfrutar.”