Hay discos que llegan justo cuando los necesitas, y A La Mitad de BETA es uno de ellos. No importa si estás confundido, motivado, enamorado o en plena crisis existencial: este álbum tiene algo para ti.
Grabado en vivo en Sonic Ranch, el disco suena cálido y cercano, como si estuvieras en la sala con la banda mientras improvisan ideas y luego las vuelven oro. Álvaro Contreras y Arturo González hacen una dupla increíble: riffs que se te quedan, bajos que caminan sabroso. La voz de Blas Cernicchiaro brilla más que nunca —emocional, directa, y con ese filo perfecto que distingue a los grandes vocalistas— y Julián André en la batería toca con una elegancia que ya quisieran muchas bandas.
Lo interesante de A La Mitad es que es rock, sí, pero súper accesible. Tiene punch, tiene actitud, pero también tiene melodías que podrías cantar incluso si nunca has escuchado rock en tu vida. Es un disco que se mueve entre energía y vulnerabilidad, dejando claro por qué BETA sigue siendo una de las propuestas más finas del rock latino actual.
La joya del tracklist es “Mala Suerte” con Paco Familiar (DLD). Es una reflexión sobre lo relativo de la vida, sobre cómo a veces lo malo no es tan malo y lo bueno no siempre es tan bueno. Una canción que suena grande, poderosa y honestísima.
Con A La Mitad, BETA no solo lanza uno de sus mejores trabajos: también nos recuerda que crecer, dudar y avanzar están bien. Y que, a veces, estar justo “a la mitad” es el lugar perfecto para empezar de nuevo.