«La contadora de películas», dirigida por Lone Scherfig, a través de los ojos de María Margarita (interpretada por Alondra Valenzuela en su infancia y Sara Becker en su adultez) la película muestra cómo contar historias puede desafiar las adversidades, abriendo un camino hacia la imaginación y ofreciendo una conexión fugaz con un mundo más allá del desierto chileno.
Esta historia, basada en el aclamado libro homónimo de Hernán Rivera Letelier, está profundamente arraigada al contexto de Chile y ofrece un retrato conmovedor de la vida de los trabajadores del salitre. La novela, que sirvió como inspiración para la película, es un reflejo de las vivencias personales del autor, quien creció en una salitrera y plasmó en su obra la riqueza emocional y cultural de estas comunidades.
Las salitreras, construidas alrededor de la explotación del salitre, eran lugares marcados por el aislamiento geográfico y la precariedad económica. A pesar de estas condiciones adversas, el cine se convirtió en una fuente de escape y conexión para sus habitantes. Antes del declive del séptimo arte con la llegada de la televisión, figuras como Libertad Lamarque, John Wayne, Clint Eastwood y Brigitte Bardot llenaban la gran pantalla del pueblo, ofreciendo a los trabajadores mineros y sus familias un respiro frente a la dura realidad.
La película es una recorrido por las heridas de la historia chilena y el ascenso de Pinochet mezclando la nostalgia del cine sin duda puede ser hasta un homenaje a «Cinema Paradiso» donde el tiempo pasa y el cien es la clave. Sin embargo parece ser más un sueño un infantil de la protagonista quien de cierta forma siempre se rehuso a crecer y quedarse viviendo entre escenas de películas.
La filmación tuvo lugar en María Elena, el último pueblo minero habitado en la región, y en el pueblo fantasma vecino de Pedro de Valdivia, revitalizando el espíritu de los años dorados de la minería, recordándonos todo lo que Chile ha avanzado , perdido y ganado con el tiempo.
La película por momentos que queda debiendo respuestas o desenlaces más concretos y dándoles a os personajes ese cierre que merecen. La protagonista siento que se queda corta en su historia personal, una niña perdida en sus sueños perdiendo la fuerza de vivir.