Después de presentar «Fuentes Secretas» su cuarto álbum, el cual es un viaje sonoro entre el electro-pop, el misticismo y un romance para la eternidad.
Fransia regresa a Buenos Aires para inaugurar una nueva dimensión audiovisual. Mientras se encuentra pronto a anunciar la presentación oficial del disco en Buenos Aires y varias ciudades argentinas, estrena una mística sesión en vivo grabada en los subsuelos de la Iglesia de Santa Felicitas, bajo la premisa de que cantar es rezar dos veces.
El escenario arrastra el peso de la tragedia porteña: el mito de Felicitas Guerrero, asesinada a los 25 años en lo que se considera el primer feminicidio de la sociedad local, y la historia del párroco Rousseaud, quien se suicidó en el edificio tras una estafa financiera. Es en este espacio de activa carga paranormal e histórica, donde las personas atan pañuelos blancos a las rejas buscando milagros en el amor, donde el pop de Fransia se transforma en un ritual de comunión humana.
Durante el rodaje, la atmósfera del lugar se manifestó de manera explícita obstaculizando la grabación: incendios imprevistos con las velas, cortes en la señal del micrófono, frecuencias incontrolables, un apagón de una hora y una tormenta final que amenazó con impedir el registro de la canción «A Veces». Ante el imprevisto, la experiencia mística se volvió real dentro del confesionario donde transcurre el corte «Ram». Allí, Fransia se dispuso a rezar pidiendo permiso; un puente de respeto que transformó al equipo de intrusos a invitados bajo protección, logrando sellar un registro extraordinario que queda guardado para siempre.
Fransia es el reflejo de un mundo mágico plasmado en cada canción y video, en cada canción encontramos mantras que si repites una y otra vez puede que te den la respuesta que tanto anhelas mientras bailas y sientes tu cuerpo trascender.