Su historia es como la de muchos… pero no. Sus inquietudes se parecen a las de muchos… pero tampoco. Su música nos recuerda a muchas otras… pero a nada que hayamos escuchado antes.
En dos palabras, Dali Mata es una especie de calambre emocional que, por un lado, se siente tremendamente familiar, pero, por otro, es afiladamente innovador… y nos arrastrará a sus profundidades con el lanzamiento de su nuevo EP, ‘Boleros que me dictó el Gallo’.
Su trayectoria como músico comenzó durante la pandemia y tras una serie de decisiones que darían un giro inesperado a su vida: dejar la universidad, donde estudiaba psicología, para trabajar en El Paso en la construcción; probar suerte con algunos covers y fusionar en un proyecto sus fuentes de inspiración más poderosas: el bolero y el surrealismo.
Por supuesto, una combinación así solo podía darse en México. Avecindado en Ciudad Juárez, Dali Mata forma parte de una generación que busca revalorar la identidad musical mexicana. Pero, a diferencia de otras propuestas, no solo ‘retoma’ sonidos viejos o locales, sino que les da un sentido inesperado: personal, arriesgado, vanguardista y tremendamente contemporáneo.
En sus propias palabras: “Mis composiciones están inspiradas en los boleros de antaño. Tengo un alma vieja. De niño no me obligaban a escuchar a Los Panchos, lo hacía por gusto. Siento que las composiciones de antes están muy lindas y quise hacer eso, pero para mi generación”.
En un entorno marcado por producciones desechables de consumo inmediato y tendencias opacas de revaloración de lo propio, se agradece la llegada de canciones cuidadas al detalle y con una carga igual de sinceridad e innovación. Un alma vieja, sí, pero cargada con el ánimo de una generación que busca renovar su identidad. Dali Mata es, sin duda, una de las más interesantes propuestas del momento.