Colaboraciones

Olivia Wilde nos hipnotiza con «No te preocupes cariño»

El cine siempre ha estado plagado de miradas masculinas que construyen la imagen de la mujer y lo que según ellos sería «la mujer perfecta», pero ¿qué sucede realmente cuando una directora muestra su perspectiva del mundo y del hombre?

Olivia Wilde es una de las mujeres que pasa de estar en la pantalla a estar detrás de la cámara con su opera prima «Booksmart» donde un claro discurso feminista se ve envuelto en un buen ritmo, química entre el elenco y muchos chistes.

Este 2022 regresa con una nueva cinta que durante su proceso de filmación causo mucho ruido, entre peleas del elenco, el guión, los asuntos personales y así fue como llegó al Festival de Cine de Venecia que entre tanto chisme nos hizo querer verla y saber la razón.

Protagonizada por Florence Pugh, Harry Styles, Wilde, Gemma Chan, KiKi Layne y Chris Pine.

Alice (Pugh) y Jack (Styles) son dos afortunados habitantes de la idealizada comunidad de Victory, el pueblo experimental de una compañía en donde habitan las familias de los hombres que trabajan en el proyecto ultrasecreto Victory. El optimismo social de los años 50, fomentado por el CEO Frank (Pine) —visionario corporativo y coach de vida motivacional—, es el pilar de toda la cotidianidad de esta utopía en el desierto, formada por una comunidad muy unida. Mientras los padres de familia pasan los días dentro de las oficinas del Proyecto Victory, trabajando en el “desarrollo de materiales progresistas”, sus esposas —incluyendo a Shelley (Chan), la elegante pareja de Frank— dedican su tiempo a disfrutar de la belleza, el lujo y la disipación que ofrece la comunidad. La vida es perfecta, pues la compañía satisface todas las necesidades de los residentes. Todo lo que pide a cambio es discreción y compromiso incondicional a la causa Victory. Pero cuando la vida idílica empieza a agrietarse y a ofrecer atisbos de algo mucho más siniestro escondido bajo la atractiva fachada, Alice no puede evitar cuestionar lo que hacen en Victory, así como los motivos que hay detrás. ¿Cuánto estará dispuesta a perder para exponer lo que realmente sucede en este paraíso?

Empecemos con aclarar que el cine depende de los ojos que lo vea, teniendo en cuenta esta premisa desde estos ojos es escrita desde una perspectiva femenina. El cine creado desde esta perspectiva suele ser más de observar aunque no es una regla como tal.

La película avanza a su propio rimo narrando como es la vida de esta «mujer perfecta» en la «vida perfecta», pero ¿qué podría estar mal con su rutina y su vida?, ¿Qué sucede cuando una mujer se da cuenta de que algo no encaja y se empieza a cuestionar?, claro se la tacha de loca así es como Alice comienza a despertar y a cuestionar su entorno con destellos de algo que parece atrapar su atención y sacarla de su «normalidad».

Todo se va trasformando, el discurso creado por un hombre en busca del control y la perfección parece derrumbarse con el despertar de una mujer y un marido débil en busca de aprobación del macho alfa.

Olivia se atrevió a poner escenas sensuales sin caer en lo vulgar, lo que más aplaudimos es que por fin es la mujer quien disfruta y recibe el placer, en lugar de siempre estar complaciendo la mirada masculina.

Una película que arranca suave con momentos vibrantes, sube y baja entrando a la cabeza de Alice la protagonista atormentada por destellos de recuerdos. Cierra rápido creando una historia circular y al mismo tiempo abriendo un final incierto.

Es una película para pensar y sentir, cuestionar y por momentos incómoda por está forma tan sutil de quejarse y mostrar un sistema caduco de control, manipualción y la búsqueda eterna de la «perfección».

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