Colaboraciones

Todo el mundo debería poder tocar el ukulele

En aquellos tiempos, alguna vez dijo a los  que quisieron escucharlo: “Creo que los guitarristas modernos se han olvidado del tono”, mientras que este punto era vital para él. A George Harrison le gustaba estar perfectamente afinado cuando tocaba, su slide era de una precisión asombrosa y todo estaba rodeado de un aura de magia que enmarcaba un vibrato bellísimo.

Semejaba una voz, una voz distintiva y única que salía de su interior. Solo hay que volver a escuchar sus discos de solista, tan inmaculados e inventivos, o de cuando sus aportaciones eran parte primordial de la magia beatle que nos trasladó a años luz de distancia. Cuenta la leyenda que en 1966, luego de un viaje con ácido George dejó de creer en los Beatles. “Me di cuenta de que se trataba de algo serio, de que mi vida estaba siendo afectada por los gritos de las masas.”

Harrison desafío la primacía de Lennon y McCartney en el plano de la composición; introdujo prácticamente a solas la música de India a Occidente, sobre todo gracias a su amistad con Ravi Shankar; se convirtió en la primera persona que hizo del rock un vehículo para una espiritualidad plena y con el Concierto para Bangladesh abrió la brecha de la filantropía a gran escala en el rock; tuvo más éxito que el resto de los Beatles en Hollywood produciendo películas como Life of Brian, de Monty Python y desmintió su reputación de ermitaño formando al último de los súper grupos del siglo XX: The Travelling Wilburys.

George Harrison amaba tocar el ukulele. En este su aniversario de vida lo quiero recordar contento, tranquilo tocando esa pequeña guitarra de 4 cuerdas.  El pequeño y relativamente fácil instrumento permite tocar una melodía con practicarlo un par de días, o inclusive en horas. En su propiedad en Hawaii donde era conocido como Keoki, el guitarra requinto de los Beatles regalaba el instrumento a sus vecinos para que hicieran música en sus casas. La anécdota puede o no ser cierta, pero forma parte de la leyenda y retrata cabalmente su carácter y su espiritu generoso hasta el final de sus días.

El ánimo de George permaneció alto aun durante el primer ataque del cáncer en 1997, posteriormente, al ser apuñalado en un pulmón cuando se metieron a su casa a robar y él salió a defender a Olivia y Dha Nny en 1999, y finalmente la recaída en el cáncer que sería lo que le quitó la vida en el 2001.

El ukulele parecía ser una especie de genuina expresión de su lucha por mantenerse sano y creativo y después de su muerte sus amigos encontraron en ese instrumento una forma de recordarlo y acercarse a él. Joe Brown cerró el concierto en tributo a George que tuvo lugar en el Royal Albert Hall un año después de muerto, con un arreglo en ukulele a “I’ll see you in my dreams”, y Paul McCartney estrenó en ese mismo homenaje un arreglo a la clásica “Something” que incorporó a su repertorio y la interpreta en sus presentaciones, como la que dio en Nueva York en 2009, cuyo vínculo está aquí abajo:

  

En sus recuerdos, McCartney rememora que cuando visitaba a George en su casa, inevitablemente después de la cena salían a relucir la marihuana, los ukuleles y luego de unos minutos ya estaban cantando las canciones de antaño. El enlace de aquí arriba los lleva justo a ver y escuchar a Harrison tocando el ukulele acompañado por un ensamble de jazz acústico que incluye a Jools Hollannd en el piano, tocando una de esas viejas canciones, “Between the devil and the deep blue sea”, en 1988. La canción eventualmente sería incluída en el disco lanzado póstumamente llamado Brainwashed.

Aqui abajo está el link para ver y escuchar a McCartney, Harrison y Starr cantando una armoniosa versión en ukulele de la tonada de 1927 “Ain’t she sweet”, mientras disfrutan tomando el té sentados en el pasto en el jardín de la casa de George.

George Harrison nació el 25 de febrero de 1943 en Liverpool, Inglaterra en el seno de una familia de clase obrera. Desde muy joven demostró aptitudes para la música que su madre alentó. A los 14 años su amigo Paul McCartney le presentó a John Lennon, quien luego de escucharlo tocar la guitarra lo invitó a unirse a su grupo de skiffle The Quarrymen. El resto de la historia es muy conocida. Termino diciendo que murió de cáncer el 29 de noviembre de 2001, en la casa de Beverly Hills de su amigo Paul.

 

Por: Prof. Sergio 09

 

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